11 de Febrero de 1858 · la Primera Aparición de la Virgen María
Bernadette recoge leña con su hermana Toinette y su amiga Jeanne Abadie cerca de la roca de Massabielle. Un ruido de viento; los árboles no se mueven. En la hornacina de la roca, una luz dorada: una joven de 16 o 17 años, vestida de blanco, con un cinturón azul y rosas doradas sobre los pies, le sonríe.
Bernadette quiere hacer la señal de la cruz; su brazo no responde. La dama la hace en su lugar, desgrana su rosario y desaparece. Sus compañeras no han visto nada; por la noche, Toinette habla y Louise abofetea a su hija.
«Déjate de tonterías. Es el asma lo que te hace delirar.» — Louise, su madre
25 de Febrero de 1858 · Santa Bernadette Descubre la Fuente Milagrosa de Lourdes
Ante cientos de personas horrorizadas, Bernadette, en éxtasis, escarba la tierra con las manos desnudas y bebe el barro. Unos minutos después brota un agua clara: un manantial que nadie sospechaba.
Sigue fluyendo hoy: 100 000 litros al día, el agua de los baños de Lourdes.
25 de Marzo de 1858 · «Yo Soy la Inmaculada Concepción», la Revelación de la Virgen a Santa Bernadette
La dama nunca ha dicho su nombre. Bernadette insiste, por cuarta vez:
«Señora, se lo suplico, ¿podría decirme por fin quién es usted?»
La dama despliega entonces los brazos, eleva la mirada al cielo y responde en bigordano:
«Que soy era Immaculada Councepciou.» «Yo soy la Inmaculada Concepción.»
Bernadette no comprende esas palabras, pero corre a recitárselas al párroco Peyramale, que palidece: ese dogma lo proclamó Pío IX cuatro años antes, en 1854. Una niña de 14 años, analfabeta, que solo habla el dialecto local, no puede conocerlo. A menos que sea verdad.
16 de Agosto de 1858 · la Última Aparición de la Virgen María a Santa Bernadette
Las autoridades han vallado la gruta. Desde la otra orilla del Gave, Bernadette distingue a la dama una última vez. Una larga mirada, sin una palabra, y la dama se desvanece en la piedra, para siempre.